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23

oct 2019

Fernández Mañueco, el presidente cuya palabra está escrita en el viento

23 de Octubre de 2019. Salvador Escribano García, responsable de Relaciones Institucionales e Internacionales de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de Comisiones Obreras de Castilla y León (FSS-CCOO CyL).

Presumía hace unos días el presidente de la Junta de Castilla y León de ser hombre de palabra y de cumplir con su compromiso sobre las 35 horas semanales para todas las personas empleadas públicas dependientes de su Gobierno autonómico. Pero haciendo bueno el refrán de que una cosa es predicar y otra dar trigo, ahora incumple su compromiso anterior y pretende forzar un compromiso nuevo, diferente, del que tampoco podríamos fiarnos vistos sus antecedentes.


No han sido necesarios ni 100 días para demostrar que carece de toda credibilidad y que su palabra, como en la canción, está escrita en el viento, que se la llevó como reza el título de una película.

Ha batido el récord de incumplimiento, con el agravante de que no se trata de incumplir una promesa electoral, algo a lo que ya estamos acostumbrados, sino un acuerdo firmado por su Gobierno, por su propio partido, con su aceptación y visto bueno.

Y mucho es de temer que tras incumplir este acuerdo su siguiente incumplimiento sea su propia ley, la que impulsó junto a quien entonces era su rival y ahora es su cómplice. Y la excusa será la misma: no hay dinero.

Y como no hay dinero aumentan de 79 a 92 los cargos de primer nivel de su Administración, la mayoría, por cierto, para el consejero de propaganda y oscurantismo. Y como no hay dinero contrata a ex senadores en paro de su partido, que no se queden en la calle, pobrecitos. Y como no hay dinero incluye a los profesores de colegios concertados en la carrera profesional de los empleados públicos. Y como no hay dinero son los empleados públicos, como siempre, quienes pagan el pato de sus desmanes, de sus despilfarros, de sus corruptelas, del matrimonio sin amor entre socios de gobierno que en menos de 100 días ya se manifiesta como un matrimonio en proceso de divorcio contencioso incapaz de ponerse de acuerdo en nada… excepto en su animadversión contra sus empleados públicos.

Fernández Mañueco es un presidente sobrepasado por las circunstancias que huye hacia adelante sin tener muy claro si toma su propio rumbo o da bandazos a expensas del son que le tocan sus acompañantes. Sólo parece tener claro que sus enemigos son los empleados públicos y la ciudadanía de Castilla y León.

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