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20

may 2019

Prometer

20 de Mayo de 2019. Artículo de Carlos Castedo, secretario de Estudios y Asesoramiento Jurídico y Sindical de CCOO Castilla y León en BLOG DE CCOO CASTILLA Y LEON el 20 de mayo de 2019.

En campaña electoral se prometen rebajas fiscales de todo tipo, y en ésta especialmente a quienes viven y desarrollan actividades económicas en la zona rural. Bajadas de impuestos e incrementos de las bonificaciones fiscales que dan la impresión de que nuestra política fiscal fuese confiscatoria y de que dejando de pagar impuestos se solucionan todos los problemas que aquejan a esta sociedad y en particular el demográfico. Hasta hay algún centro comercial que se apunta a esta moda anunciando días sin IVA como reclamo comercial de sus rebajas de precios.


Cuando se traslada una imagen negativa del pago de impuestos se contribuye a destruir una conciencia cívica responsable. Es cierto que los episodios de corrupción política -y empresarial- no ayudan a que la ciudadanía consideremos que el establecimiento de políticas públicas cuyo objetivo es garantizar la justicia social requiere la redistribución secundaria de la riqueza mediante el esfuerzo fiscal ajustado a la capacidad económica de cada uno. Y es que los enemigos de lo público demonizan la fiscalidad para cargar contra el estado de bienestar por el interés de los poderosos que se aprovechan del desmantelamiento de lo público, en muchas ocasiones de forma coincidente con episodios de corrupción.

Qué razón puede haber para que haya partidos políticos que anuncien rebajas fiscales como elemento central de sus programas electorales, si los ingresos públicos en España en 2018 no llegaron al 39% del total de la economía del país (PIB), sólo por encima de Irlanda, Lituania, Letonia y Malta; alejada de la media de la Unión Europea que fue el 45% y no digamos de las de Bélgica, 52%, Finlandia 53% y Francia 54%.

Modificar la estructura impositiva es imprescindible, y además urgente; hay que corregir que el 85 de cada 100 euros de lo recaudado por IRPF provenga de las rentas del trabajo; ahora que los beneficios empresariales han superado los niveles anteriores a la crisis, tenemos que recuperar la recaudación del impuesto de sociedades; y también hay que desterrar las deducciones fiscales porque son la perversión del sistema fiscal, no sólo por recortar ingresos, debilitando la capacidad de las administraciones para desarrollar políticas públicas, sino porque está demostrado que perjudican a las personas más desfavorecidas.

Es indiscutible la necesidad de desarrollar políticas públicas en las pequeñas poblaciones de nuestra comunidad para que quienes viven en ellas, alejados de las ciudades y por tanto carentes de muchos de sus servicios, puedan tener una vida más fácil; hay que facilitar su movilidad y la comunicación digital en el entorno rural; es preciso utilizar criterios de eficacia social y no de eficiencia económica en la dotación de los servicios públicos, y, por supuesto, son necesarias las ayudas económicas para compensar una situación social de menos oportunidades. Pero que no nos engañen, para que esto pueda hacerse no sólo no hay que bajar impuestos, sino que hay que aumentar la recaudación y este incremento debe ser asumido por quienes actualmente contribuyen por debajo de su capacidad. Éste es el auténtico patriotismo, lo dice la Constitución y es la única forma de reforzar la cohesión social y la equidad.

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