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19

mar 2019

HOY TAMBIÉN ES 8M

19 de Marzo de 2019. Artículo de Carlos Castedo, secretario de Estudios y Asesoramiento Jurídico y Sindical de CCOO Castilla y León

Este artículo firmado por el secretario de Estudios y Asesoramiento Jurídico y Sindical, Carlos Castedo, fué publicado en el Norte de Castilla el 18 de marzo de 2019

"Ha pasado una semana desde que el color violeta de la reivindicación feminista tiñó de nuevo pueblos y ciudades de Castilla y León por la abrumadora participación que hubo en todas las manifestaciones convocadas el 8M. Fue el colofón a una jornada de lucha por los derechos de las mujeres que en anteriores ocasiones no había logrado alcanzar tanto nivel de participación, ni de repercusión social, como el que ha tenido este año y el pasado".


Ver las imágenes de las manifestaciones y recordar los gritos en las calles de los cientos de miles de mujeres -y de hombres que acompañamos su lucha- me hace pensar que ni siquiera un hipotético éxito electoral de los partidos de extrema derecha, podría deparar una involución en el empoderamiento de las mujeres y un retroceso en sus reivindicaciones.

Durante años se han analizado las causas de la desigualdad que sufren las mujeres y se ha medido su dimensión desde diferentes perspectivas, especialmente en lo que atañe a su participación en el mundo del trabajo retribuido y a su relación con el trabajo de cuidados. Años en los que, en parte gracias al impulso del sindicalismo de clase, se han ido adoptando medidas que, a la vista de los datos, no consiguen alcanzar los objetivos deseados, puesto que el ritmo de avance en la igualdad es claramente insuficiente.

El diagnóstico ya está definitivamente terminado y es ampliamente compartido y aceptado, salvo por esa pequeña minoría que está anclada al modelo social de privilegios y sometimientos que constituye el patriarcado. Aunque el mayor peligro no está en esta minoría visible, sino en quienes dificultan esta lucha, tan justa, sin oponerse a ella frontalmente.

Nuestra sociedad no puede permitirse que la rutina diaria acalle los ecos de las manifestaciones del 8M y que la reivindicación feminista pase a un segundo plano (o tercero, o cuarto…) hasta dentro de un año. Como tampoco podemos permitirnos que lo vivido en las calles en los últimos ochos de marzo se perpetúe, convirtiéndose en un cortejo de hipocresía en el que encuentren acomodo quienes, sin necesidad de ir a más, sientan el deber cumplido en el propio éxito de las manifestaciones.

Es momento de dar un verdadero paso adelante contra las desigualdades entre mujeres y hombres; estamos en puertas de un proceso electoral como nunca antes se ha vivido y es momento de que todos los partidos políticos que concurran a las elecciones comprometan en sus programas electorales que medidas están dispuestos a acometer; y que lo hagan sin ambigüedades, con concreción de plazos y con compromisos presupuestarios para llevarlas a cabo. Porque en el futuro no deberíamos volver a realizar diagnósticos sobre la situación en que se encuentren las mujeres, sino sólo centrarnos en evaluar el grado de cumplimiento de lo comprometido.

Y quede claro que éste no es un asunto exclusivamente para la política, sino que debe impregnar todas nuestras decisiones y actuaciones, lo mismo en la esfera pública que en la privada; en lo individual y en lo colectivo; igual en el mundo del trabajo que en nuestra vida cotidiana. Se trata de introducir la perspectiva de género en nuestras vidas, especialmente a través de valores de ciudadanía, de convivencia y respeto de derechos, que es en lo que consiste el feminismo.

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