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18

mar 2019

¿Y si probamos a subir salarios? Compromiso contra la despoblación

18 de Marzo de 2019.

Este artículo está firmado por el secretario general de CCOO de Castilla y León, Vicente Andrés Granado, y publicado en Diario de Valladolid-El Mundo el pasado domingo día 17 de marzo.

"Castilla y León pierde población a un ritmo de un habitante cada dos horas. Esto es que en el tiempo que dura un partido de fútbol o un par de capítulos de su serie favorita, en nuestra comunidad somos una persona menos. Quizás con estas magnitudes no se haga una idea de lo que supone pero si le digo que la población que pierde nuestra tierra cada año equivale a los habitantes de Benavente, la segunda población más grande de Zamora, quizás se haga una idea más gráfica".


Si analizamos este problema con una perspectiva de futuro, la situación se agrava, pues las últimas proyecciones estadísticas hablan de perder 207.000 habitantes en los próximos 15 años. Es decir, que de aquí a 2033 Castilla y León la sangría demográfica equivaldría a dejar vacías provincias como Ávila (158.500) Palencia (162.000) Segovia (153.300) Soria (88.600) o Zamora (174.500).

¿Cuáles son los factores que nos hacen perder población? Por un lado el saldo vegetativo con más fallecimientos que nacimientos, fruto también del envejecimiento, otro problema estrechamente ligado la despoblación. Y por otro están los saldos migratorios también desfavorables, es decir, las personas que se marchan de Castilla y León son más que las que vienen cada año a fijar aquí su residencia. Y es precisamente en este punto donde queremos poner el foco desde Comisiones Obreras de Castilla y León.

El saldo acumulado desde 2006 a 2017 de flujos de personas asalariadas entre Castilla y León y el resto de autonomía supuso una pérdida para la Comunidad de casi 40.000 trabajadores en esta década, una disminución que equivale al 4,2 por ciento de las personas asalariadas que había en aquel año. Una dinámica que sitúa a Castilla y León como la Comunidad con mayor pérdida absoluta y relativa de empleados a favor de otros territorios, tal y como refleja el último informe de 'Movilidad del mercado de trabajo en las fuentes tributarias' elaborado por el gabinete técnico de CCOO en Castilla y León.

El empleo es seguramente el factor más determinante en esta movilidad laboral. Profundizando en esta circunstancia, vemos que los trabajadores que abandonan nuestra comunidad logran un subida media del 15 por ciento en sus nuevos puestos de trabajo, cuando la media nacional para los que se movieron a otros territorios es tres puntos inferior. Una circunstancia tiene una mayor incidencia en el caso de las mujeres pues la mejora salarial en sus retribuciones es de casi el 17 por ciento, lo que quiere decir que valorar más a las castellanas y leonesas fuera que en casa.

Ante estas evidencias que nos ofrecen los análisis pormenorizados de los datos, en Castilla y León nos encontramos con revisiones salariales a través de los convenios colectivos por debajo de la media nacional, lo que contribuye a incrementar la brecha con el resto del país y abren la puerta a que la salida de trabajadores y trabajadoras se agrave. Vemos así incumplido el Acuerdo para el Empleo y la Negociación colectiva que tanto CCOO como UGT firmamos con Cecale para aplicar con mayor intensidad el pacto nacional en nuestra comunidad y reducir estas diferencias.

Todos, en nuestros ámbitos, tenemos capacidad para trabajar para frenar la despoblación. Esta es una medida concreta que, sin duda ayudaría a mitigar esta sangría poblacional que en el caso de nuestra comunidad se ceba con los más jóvenes pues dos de cada tres trabajadores que abandona Castilla y León tiene menos de 35 años y que con estas políticas salariales se ve abocada a emigrar justo en el momento de sus vidas que empiezan a pensar en tener hijos. Huyen de un mercado laboral precario que les ofrece contratos temporales y a tiempo parcial. ¿Cómo pueden así pensar en emprender proyectos de vida de futuro o formar una familia? Bastante tienen con vivir el complicado día a día en estas condiciones.

Obviamente es una medida más, no la panacea, pues no podemos olvidar que esta tendencia no solo afecta a Castilla y León sino que lo que han venido a llamar el reto demográfico toca de lleno a prácticamente todas las comunidades españolas y muchos de los países de la Unión Europea. Pero esta materia salarial es un factor acelerador del problema, donde podemos y debemos intervenir.

Uno de los factores que influye en la brecha salarial de Castilla y León con otras comunidades de nuestro entorno radica en el modelo productivo, con un gran peso del sector agrícola (el doble que en el resto del país y muy por encima de los países más desarrollados) y un déficit de actividades económicas con alto componente tecnológico. De ahí la necesidad de diseñar mejores estrategias, como viene reclamando históricamente CCOO, que permitan revertir esta situación, estimulando las actividades económicas que supongan el cambio de modelo productivo hacia actividades basadas en el conocimiento, que contribuyan a recuperar el talento y la fuerza laboral que en este momento y en años anteriores se ha marchado de Castilla y León.

Una labor en la que debemos trabajar de la mano todos los actores implicados, con el gobierno autonómico a la cabeza en colaboración con los agentes políticos, sociales y económicos. En esta línea Comisiones Obreras de Castilla y León siempre ha colaborado y, en muchos casos, hemos ejercido un papel impulsor a la hora de tomar la iniciativa y realizar propuestas. Una actitud que me comprometo a mantener y reforzar como secretario general.

El Diálogo Social, donde CCOO Castilla y León ha ejercido un papel protagonista, también ha tenido muy presente el problema de la despoblación. Durante los últimos 18 años de concertación hemos alcanzado acuerdos dirigidos a poner freno a este problema dirigidos a garantizar unos servicios públicos de calidad que permitan avanzar en la igualdad de oportunidades, especialmente a la población más vulnerable y el desarrollo de políticas que favorezcan la fijación de población en nuestra tierra y, en particular en las zonas rurales que más sufren la sangría demográfica. También así se lucha contra la despoblación.

No podemos olvidar el papel de los emigrantes en este proceso, sólo con la atracción de trabajadores de otros territorios será posible revertir esta pirámide demográfica que lleva directamente al colapso. Castilla y León ya vivió un oasis de aumento del censo entre los años 2000 y 2008 dentro de esa constante pérdida de habitantes vivida durante las últimas décadas gracias a la llegada de población extranjera, que con la llegada de la crisis decidió emprender nuevos viajes en busca de otros lugares donde desarrollar su proyecto de vida. En ese momento de repunte demográfico, se produjeron graves carencias en la integración social de estas personas y familias que eligieron Castilla y León para fijar su residencia, que dificultaron el arraigo de estos nuevos habitantes y favorecieron su marcha en los momentos de mayor dificultad derivados de la crisis. Aprendamos de aquellos errores.

La despoblación y el envejecimiento de Castilla y León son sin duda los retos más importantes a los que nos enfrentaremos en las próximas décadas. Es cierto que son necesarias políticas globales pues el problema no es sólo de nuestra comunidad sino que se trata de un problema de país y europeo. Pero como he tratado de mostrar, todos los actores políticos, sociales y económicos tenemos en nuestras manos la capacidad actuación para revertir este problema. Comisiones Obreras de Castilla y León tiene el compromiso de trabajar para aportar soluciones. Avancemos todos en la misma dirección.

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