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20

feb 2019

Poderoso caballero

20 de Febrero de 2019.

Este artículo firmado por el secretario de Estudios y Asesoramiento Jurídico y Sindical de CCOO Castilla y León, Carlos Castedo, se publicó en el Norte de Castilla el pasado lunes, 18 de febrero de 2019.

"Hace años oí a un relevante personaje decir que en España había muchas personas que creían ser de izquierdas, aunque eran de derechas. Con el tiempo he constatado que muchas no sólo lo creen, sino que presumen de serlo, aunque sus acciones vayan en dirección opuesta. En este mundo trivial e inconsistente que nos toca vivir, el discurso eclipsa en muchas ocasiones las ideas. La ideología y el mensaje de la derecha se han adueñado del relato político y con ello consigue estar ganando la partida. Y me pregunto si no seré yo mismo una de esas personas que con sus palabras y actos avalan a la derecha y sus acciones".


Hay quienes desde la derecha se invisten de legitimidad social por proponer o practicar políticas que según ellos están dirigidas a favorecer a los más débiles, aunque realmente no lo estén o, en el mejor de los casos, sólo son la parte visible de un iceberg que esconde un volumen mucho mayor de otras medidas destinadas a favorecer a los poderosos; actitudes que se ven reforzadas cuando desde la izquierda se plantean medidas similares.

Es la hegemonía del relato capitalista que se evidencia en expresiones como que bajar impuestos es de izquierdas; un mensaje que tanto nos cuesta rebatir a quienes consideramos necesaria una política fiscal más intensa, especialmente para quienes más tienen. O el mantra neoliberal de que es preferible que el dinero esté en manos privadas que “en manos de los políticos”, porque la propiedad privada es algo indiscutible en este momento. Mensajes interesados de quienes pretenden adelgazar el Estado para ceder a “los mercados” la dirección de las políticas, lo que va en perjuicio de los más vulnerables ya que la justicia social sólo puede garantizarse mediante políticas públicas. Son planteamientos de quienes aparecen a diario como esquilmadores de los recursos públicos para destinarlos a su interés particular, olvidando la gestión de los servicios públicos.

También hay otros mensajes que han calado hasta lo más hondo del pensamiento, como son la libertad de elección de centro educativo o el cheque escolar, unas políticas asociales y segregadoras que condicionan el futuro de la sociedad; o se adoptan actitudes nacionalistas desde opciones políticas que pretenden ser de izquierdas; o se consagra el libre mercado como única vía para acceder a los servicios, incluso en el caso de algunos tan esenciales como la vivienda; o se asume la degradación del medioambiente a cambio de un puñado de empleos; o se justifica la desigualdad social relacionándola con el resultado del esfuerzo individual y del mérito, como si todas las personas partiésemos al nacer de una misma situación. En definitiva, se antepone el interés individual sobre el bien común; olvidándonos de que en las políticas públicas el principal criterio debe ser el interés general.

Creo que en nuestra Comunidad, en España y en buena parte del planeta, la derecha ha conseguido que la izquierda entre en su juego. Como mucho aspiramos a conseguir ligeros cambios en las reglas que nos permitan participar en la partida en condiciones menos desfavorables, olvidando -e incluso renunciando- a cambiar de juego. Para empezar, voy a intentar aplicármelo a mí mismo, les invito a hacerlo juntos.

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