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13

dic 2017

'Un compromiso por el empleo en igualdad para discapacidad" un artículo de Inmaculada de Pablo

13 de Diciembre de 2017.

La secretaria de Política Social y Vivienda de CCOO Castilla y León, Inmaculada de Pablo, firma este artículo de opinión publicado en el Norte de Castilla el día 2 de diciembre. 'Conmemorando el día internacional de las personas con discapacidad, y desde la perspectiva de CCOO de impulsar la protección y promover la autonomía a través de la incorporación al empleo, me pareció oportuno hacer una reflexión sobre ese objetivo desde las normativas iniciales que favorecieron esa incorporación y la realidad de hoy'.


Los compromisos políticos, sindicales y sociales, fueron los impulsores de la incorporación al mercado laboral de las personas con discapacidad, las normativas legales regularon y ordenaron las formas para conseguir ese objetivo, y correspondería a este momento, donde el empleo en general y las condiciones del mismo está en debate, revisar para generar un salto cualitativo en la realidad laboral de este sector de población.

Han pasado muchos años, desde el 1982, momento en que se estableció la obligación legal de incorporar porcentajes de contratación a personas con discapacidad en las plantillas ordinarias (el 2% en empresas con más de 50 trabajadores y un mayor compromiso en las administraciones públicas). Así se consiguió que se mejorara la incorporación de estas personas a la actividad laboral mediante subvenciones a la contratación a empresas privadas que cumplían con la cuota de reserva del 2%, o dándolas mayor puntuación en los concursos públicos.

Pero yo diría que dichas medidas tuvieron un alcance limitado y que los mayores porcentajes de incorporación se producen con la aparición de los Centros Especiales de Empleo. Este modelo, que surge para la incorporación de este colectivo al mundo laboral, fue apoyado de manera importante por las Administraciones Públicas mediante subvenciones a la contratación en dichos Centros, marcando una clara diferenciación entre estos centros y empresas ordinaria, de manera que las personas con discapacidad se incorporaron, principalmente, por esta vía.

Así pues, tuvieron importante crecimiento en los inicios de la crisis, de manera que si hasta ese momento, el porcentaje de personas con discapacidad incorporadas el mercado de trabajo, era mayor en los centros de empleo ordinario, desde entonces se invirtió la tendencia y más del 70% se incorporó en los Centros Especiales de Empleo. Este significativo volumen se reforzó posibilitando subvenciones, reducción de cotizaciones importantes, e incorporando ese modelo empresarial en los servicios a las Administraciones Públicas por medio de las reservas. Creemos oportuno pues, dimensionar convenientemente esta vía, para que no se convierta de facto en la única que posibilite el acceso al mercado laboral.

Es necesario reconocer el valor que han tenido estos Centros Especiales de Empleo, a la hora de emplear a personas con discapacidad, de formarlas y prepararlas para poder hacer su “trasvase” al mercado laboral ordinario y ahora, una vez incorporados en ese escenario, teniendo en cuenta sus circunstancias personales y laborales (especialmente las de la discapacidad severa), correspondería a Administraciones, Centros Especiales de Empleo y Empresas Ordinarias, ceder los espacios propios para realizar una integración plena e igualitaria, en condiciones de igualdad retributiva, de cotización y de participación en el mercado ordinario a todas aquellas personas que con su actividad demostraron que están preparadas para incorporarse.

Con todo, en este momento, si analizamos la situación de las personas con discapacidad, en relación al empleo, y en relación a las personas sin discapacidad, se constata que sigue teniendo más dificultades para acceder al empleo, y así lo dice la tasa de empleo, un 23,4% para aquellas y un 60,9% para éstos.

Así pues, la verdadera implicación en la incorporación de estas personas al mercado de trabajo ordinario, requiere que Administraciones, Empresas, y Centros Especiales de Empleo den un salto cualitativo, conjugando sus intereses con el verdadero objetivo de estas medidas: el impulso hacia el empleo ordinario de las personas con discapacidad en condiciones de igualdad, considerando el empleo protegido únicamente como un paso previo, un trampolín y no un espacio de trabajo definitivo.

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