Logo CCOO

28

nov 2017

'La desigualdad laboral también es violencia de género. La tozudez de los datos', un artículo de Carlos Castedo

28 de Noviembre de 2017.

El secretario de Estudios y Asesoramiento Jurídico y Sindical, Carlos Castedo, firma este artículo al hilo del Día Internacional contra la Violencia de Género que se celebra cada año el 25 de noviembre. 'Nos hemos acostumbrado a convivir con el hecho de que ser mujer lleva aparejado, de forma inherente, el cobro de salarios inferiores y hemos diagnosticado con rigor que esta desigualdad está motivada, en gran medida, por la discriminación laboral que sufren las mujeres'.


'Tienen menor tasa de empleo que los hombres, les triplican en el empleo a tiempo parcial, se ocupan más en los sectores que están peor remunerados -limpieza, servicios de cuidado de personas, hostelería, comercio, etc- y menos en los mejor remunerados, y que además tienen las categorías inferiores en las empresas. Todo ello sin tener en cuenta las conductas ilegales que se dan en algunas empresas que discriminan salarialmente a las mujeres, como han puesto de manifiesto los juzgados.

Ocurre que, según los datos de la Agencia Tributaria, sólo son mujeres el 46% de las personas que en Castilla y León recibieron algún tipo de salario en 2016. Un dato que muestra por sí mismo una importante discriminación en el acceso al empleo, al que hay que añadir otro mucho más demoledor: entre las personas que en nuestra Comunidad perciben salarios inferiores a 13.760€ anuales (1,5 veces el Salario Mínimo Interprofesional) el 55% son mujeres y el 45% somos hombres. Sin embargo, sólo son mujeres el 29% de quienes perciben salarios entre 7,5 y 10 veces el SMI, y si nos fijamos en las de más de 10 veces el SMI, sólo es mujer una de cada seis.

Esta situación tiene su raíz en la atávica relegación de la mujer al espacio doméstico privado y a su rol en el mundo laboral subsidiario; esta realidad que tiende a corregirse con el tiempo, sin duda no lo hace al ritmo en que debería hacerlo. Sirva como referencia que en el año 2006, según la misma fuente, eran mujeres el 41% del total de personas asalariadas en Castilla y León y el 57% de quienes percibieron salarios inferiores a 1,5 veces el SMI, al mismo tiempo que sólo lo eran el 9% de quienes percibieron salarios superiores a 10 veces el SMI. Es significativo que haya sido necesario el paso de diez años para que el peso femenino entre quienes perciben los salarios más bajos se haya reducido únicamente dos puntos porcentuales.

La situación es igual o más preocupante si hablamos de otras rentas, puesto que son mujeres el 58% de las personas que reciben una pensión contributiva de menos de 1.000€, aunque en conjunto sólo sean el 48% del total de las personas pensionistas. También son el 60% de las personas que perciben pensiones mínimas por tener insuficientes carreras de cotización; y también son mujeres dos de cada tres personas de nuestra Comunidad que perciben una pensión no contributiva -380€ al mes- por no tener derecho a pensión pero sí encontrarse en situación de necesidad. Por no hablar de que las también son mujeres la mayor parte de personas beneficiarias de la Renta Garantizada de Ciudadanía que Castilla y León ha dispuesto para quienes se encuentran en situación más precaria.

La conclusión de este análisis es que la desigualdad laboral hace que las mujeres estén en peor condición para desarrollar con autonomía su proyecto vital. La superación de esta situación pasa, entre otras medidas, por la incorporación de las mujeres al mundo laboral en condiciones de igualdad real. Ello requiere un auténtico compromiso de la sociedad: de personas, instituciones y empresas, para el desarrollo de todo tipo de iniciativas que de verdad contribuyan a avanzar hacia el objetivo de la igualdad, más intensa y rápidamente de lo que hasta ahora ha ocurrido. En el ámbito laboral hay legislación en este sentido; su estricto cumplimiento comportaría sin duda muchos más avances que los conseguidos hasta ahora; la responsabilidad de trasladar a las empresas esta exigencia no es exclusiva de las mujeres, sino que todos debemos comprometernos en que la negociación colectiva incorpore medidas de igualdad en el empleo y en velar por su cumplimiento, denunciando y condenando las conductas de discriminación y de violencia hacia las mujeres'.

Últimas entradas

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.